jueves, 16 de diciembre de 2010

Pollock, la casualidad fractal.


"Drip and splash" o "dripping" es la técnica utilizada por Jackson Pollock para realizar sus grandes lienzos. Consiste en dejar gotear o salpicar la pintura sobre enormes trozos de lona, e ir conectando las formas dispersas que se crean con trazos verticales más oscuros y más gruesos. Hay que tener en cuenta que el aspecto de la obra viene determinado por el vertido de la pintura y, por lo tanto, la base de la estructura del cuadro está influenciada por la viscosidad del líquido, la altura desde la que se vierte y la velocidad utilizada en hacerlo.


Esta creatividad pura desde la nada, donde las obras son la expresión del inconsciente, en las que no se puede apreciar ninguna copia de la naturaleza, Pollock la plasma como un cúmulo de estados.
¿Justificaría esa nada esta curiosa forma de ver "La mona lisa" ?






Richard P. Taylor en su artículo "Order in Pollock's chaos" estudia la criticada obra del pintor desde un aspecto matemático. Analiza los patrones de manchas color por color y descubre las estructuras fractales que se generan simplemente al escurrir la pintura y los posteriores trazos que crea el pintor. El primer color y la forma de aplicarlo determina la fractalidad de los siguientes y el grado de complejidad de la obra, normalmente ese primer color es el que más superficie ocupa y destacará sobre todos los demás.

El estudio revela que no siempre ha seguido esos patrones, pero a partir de los años 40 empieza a observarse la complejidad en el goteo de la pintura. Esta complejidad avanza a lo largo de los años creándose fractales más complejos, tanto en la casualidad de las primeras gotas como en los provocados por las longitudes del movimiento corporal de Pollock, definido por algunos como el ballet alrededor de la tela tendida en el suelo. De igual forma que fue perfeccionando la técnica con el paso del tiempo, también la pintura y sus multiples trayectorias ocupan más espacio en la lona. En sus primeras obras cubre un 20% con pintura, llegando a llenar más del 90% al final de esta época pictórica. El cambio paulatino de la complejidad y el uso de estos patrones ha servido para autentificar y datar las obras.

Aunque el artista no podía definir sus estructuras pictóricas como fractales relacionados con la teoría del caos, ya que fueron definidos en los años setenta, llego a declarar "Quiero expresar mis sentimientos, no ilustrarlos... Y soy capaz de controlar el flujo de pintura; no hay accidentes, lo mismo que no hay ni principio ni fin"

A partir de este primer estudio, otros físicos han analizado los bordes de las manchas. Utilizando 40 obras de Pollock y otras tantas de pintores con técnicas similares, se hacía un filtrado digital aislando los colores y analizando sus bordes. Con un filtro de gradiente Sobel, que procesa la imagen en una escala de grises entre el blanco y el negro y en el que los colores más oscuros corresponden a los bordes más elevados y los más claros al los más bajos. A partir de ahí se divide el cuadro estudiado en cuadriculas y se contabilizan los que contiene el mismo patrón. Las cuadriculas se van subdividiendo en cuadros menores hasta que se puede llegar a representar gráficamente el patrón del fractal como un logarítmo.





Estos estudios han concluido que la obra de Pollock es mucho más compleja que la de los demás artistas estudiados. Las dimensiones fractales de las manchas de un solo color son estadísticamente mucho más altas que las de los demás. Por lo tanto estas estructuras fractales marcaron la trayectoria de la pintura de Pollock. Fue dominando esta técnica de tal manera que, como Juan Gris dijo "En el momento que sabes cual va a ser el resultado estás perdido" y él la dominó de tal manera que llegó a, según asegura Taylor, destruir alguna obra a principios de los 50 que correspondía a un nivel 1.9 de complejidad.





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