martes, 9 de octubre de 2012

El animal moribundo



Así, como si de una charla, mientras tomamos un café se tratase, David me cuenta su historia, sus manipulaciones de viejo profesor para lograr atraer a su cama a la alumna elegida ese año. Con sus interesantes reflexiones sobre la muerte, la enfermedad, las relaciones familiares, el miedo a enamorarse, a depender de los sentimientos de otro, la vida, la forma elegida para vivirla. Roth crea un mundo sordido enterrado en la vida normal de profesor universitario, reconocido por participar en programas televisivos.

Después del café nos sirven algo más fuerte que suelta la lengua al interlocutor que sale de las páginas y que como lectora me sirve para digerir el punto erótico de la novela, la dominación, la sumisión, la descripción con todo lujo de detalles de momentos sexualmente intensos que deben haber rellenado todos sus años de experiencias.

Un libro interesante, diferente, no es el que más me ha seducido al perderme entre sus páginas, pero, sin lugar a dudas, seguro que Roth volverá, y no dentro de mucho, a ocupar mi mesilla.


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 Ahora en la mesilla: El susurro de la caracola de Maxim Huerta.

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