martes, 5 de mayo de 2009

Folía

Por mucho que una ciudad, un monumento o cualquier obra humana me pueda sorprender siempre la naturaleza lo supera con creces. Con todo el viento de marzo y la lluvia de abril, mayo no podía dejar de hacer bueno el refrán y estos primeros días del mes los paseos por la serranía de Cuenca lo corroboran. Hemos encontrado una cantidad de flores silvestres de todo tipo, color, olor que no han dejado de sorprender a los ojos de quien ha hecho mil fotos de ellas.



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